Monday, November 23, 2009

Un Lavolpista en Chivas... ¿Horror?

El otro día, debatiendo con unos compañeros sobre la realidad del equipo de mis amores, las Chivas, se me ocurrió soltar: ¿Qué pasaría con un Miguel Herrera en Chivas? La respuesta no se hizo esperar: ¡¿Qué?! ¿Un Lavolpista? ¡Nada que ver!

Reflexionando sobre mi comentario -calificado como locura y desfachatez-me di cuenta que no podía ser tan malo, es más, podría aportar mucho al equipo. A continuación se van a enterar por qué.

1. El estilo Lavolpista es un estilo rápido, vertical y ofensivo. Gusta de golear y de ser espectacular. ¿No es lo que Jorge Vergara ha pregonado que quiere para el equipo desde el principio de su proceso?

2. El trabajo con jóvenes. Cómo todos sabemos, la base del equipo son su fuerzas básicas, sus jóvenes promesas. La mayoría de los que hoy están en el primer equipo son gente que ha crecido en el chiverío desde niños y pugnan diariamente por todo por lo que un jugador mexicano lucha: Una oportunidad. ¿Qué hizo Lavolpe en aquella época dorada del Atlas con sus Zepedas, Osornos y demás? La repuesta es que los trabajó. Les dio a los jóvenes una oportunidad. El “bigotón” veía en los jóvenes la materia prima moldeable que según él, no tienen ya los jugadores experimentados. Varias veces lo escuché decir: “A un jugador joven yo le enseño; A un experimentado lo dirijo”. Eso necesitan los jóvenes de Chivas. Tener a alguien que los eduque en la filosofía ofensiva y explosiva; alguien que les enseñe a ganar, a buscar al arco rival, y nunca, jamás rendirse.

3. La gente de Chivas no puede adaptarse a un estilo modosito, pasivo y defensivo. Veamos el caso Raúl Arias. Hizo corto circuito dentro del redil y todos –con sus excepciones Michel y “Chicharito”- perdieron la motivación de jugar, el estilo y la garra mexicana que caracteriza el chiverío. Un Lavolpista propone y plantea; utiliza a su defensiva para proveer a la ofensiva de balones, en lugar de retenerlos y “comerse” los minutos de una forma vil y cobarde.

A pesar de que el reciente proceso Lavolpista nos dejó con un nefasto sabor de boca, estoy seguro que algún exponente de esta escuela, que tuviera garra y determinación, lo podría hacer bastante bien.

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